Carta a Rakel



Carta a Rakel



Querida Rakel:

   Te escribo esta carta por que quizás es la única forma que tengo de decirte
lo que siento. Yo creí que serias la única en mi vida y a lo mejor tengo razón,
pues te aseguro que jamás voy a querer a nadie como te he querido (o mejor
dicho) como todavía te quiero. Ahora recuerdo con tristeza que no hace mu-
cho tiempo atrás fuíste felíz a mi lado, y ahora cada uno de esos pequeños
momentos que vienen a mi cabeza són como una aguja al rojo vivo que re-
corre todas y cada una de mis venas, lo cual me ocurre aproximadamente diez
veces cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día de cada mes de
cada año de mi vida.

   Recuerdo todo lo que gustaba de tí y que ahora no volveré a ver más.
No volveré a ver como retozas durante horas en el sofá tras despertarte de la
siesta.
No volveré a ver esa sonrisa que tenías por las mañanas cuando habías dor-
mido bien.
No volveré a rozar el vello de tu nuca con la punta de mis dedos para que te
dé un escalofrío y notar como se acelera tu corazón junto a mi pecho.
No volveré a sentir tu respiración en mi nuca mientras duermes pegada a mi
espalda.
No volveré a abrazarte con todas mis ganas cuando estés triste y sientas ganas
de llorar.
No volveré a notar tus pies helados buscando calor entre mis piernas.
No volveré a ver las marcas que deja la rejilla en tus pies.
No volveré a reirme de como hablas con el aparato dental.
No volveré a intentar hacer las paces después de discutir contigo.
No volveré a notar tu cabeza sobre mi hombro mientras te hago un dibujo.
No volveré a llamarte con cualquier excusa inventada simplemente para oír
tu voz.
No volveré a ver como le cuentas tu vida al gato como si te escuchara.
No volveré a ver como me quitas cualquier cosa que tenga en la mano y te pasas
la tarde mordisqueándolo.
No volveré a intentar evitar que te arranques los pelos.
No volveré a decirte que te quiero después de que me lo preguntes más de un mi-
llón de veces.
No volveré a ver como juegas con mi sobrino como si tubieras cinco años.
No volveré a verte llamar al gato a gritos a las tantas de la mañana.
No volveré a beberme un vaso de leche removido por tí.
No volveré a ver como te lavas los dientes como si en ello te fuese la vida.
No volveré a regalarte un animalito de peluche.
No volveré a reñirte cuando tires las cosas por la ventanilla.
No volveré a ver como te limpias el dedo en las bragas después de echarte el deso-
dorante.
No volveré a sentir un cosquilleo en el estómago cada vez que te veo bajar del tren.
No volveré a apoyarme en tu regazo para que se me pase el dolor de muelas.
No volveré a ver mis sabanas marcadas en tu cara.
No volveré a creer que no te veré más cada vez que veo alejarse tu tren.
No volveré a ir con la chica más guapa del concierto.
No volveré a reñirte cuando te equivoques.
No volveré a quedarme mirándote mientras duermes.
No volveré a tocarte el pelo con cuidado para no despertarte.
No volveré a explicarte como funciona un aparato electrónico.
No volveré a decirte lo que me gustaría que te pusieras para salir.
No volveré a sentir tu nariz fría como la primera vez que te besé.
No volveré a hacerme el loco cuando me digas que limpie la habitación.
No volveré a cantarte al oido mientras te abrazo por la espalda.
No volveré a subirte las mangas mientras friegas los platos.
No volveré a conducir con mi mano sobre tu pierna.
No volveré a ver como intentas parecer despierta cuando el sueño te puede.
No volveré a escuchar tu risa desde el labavo del bar.
No volveré a decirte que no estás gorda.
No volveré a hablarte de la mili.
No volveré a sentirme igual de bien que cuando me cogías la mano en un concierto
a pesar de que estuvieras enfadada.
No volveré a reirme cuando te enfades con la cajera del supermercado.
No volveré a comer esas salchichas que tú fríes mejor que nadie.
No volveré a abrazar la almohada donde tú has dormido.
No volveré a hacerte cosquillas con un pincel en la comisura de los labios.
No volveré a sacudirte la espalda después de cortarte el pelo.
No volveré a decirte que te quiero mientras duermes.
No volveré a escribir mi nombre junto al tuyo.
No volveré a pedirte que me enciendas un cigarro.
No volveré a abrazarte cuando te despiertes asustada por la tormenta.
No volveré a hacer las cosas simplemente por que tú me lo pidas.
No volveré a notar como creces entre mis brazos.
No volveré a verte con los algodones en los oídos.
No volveré a besar tu nuca.
No volveré a pintarte la linea de los ojos.
No volveré a ver como critícas a alguien con tus amigas.
No volveré a preguntarte lo que debería ponerme para salir.
No volveré a darte tu taza de helado.
No volveré a notar el olor que dejas en mi almohada.
No volveré a mirarte mientras te duchas.
No volveré a despertarte cuando tengas una pesadilla.
No volveré a pasear por el bosque contigo.
No volveré a mirarte de lejos para descubrir que sigo enamorado de tí.
No volveré a tomarte medidas para hacerte una falda.
No volveré a despertarte cuando me levanto para ir a trabajar.
No volveré a aferrarme a la cama cuando intentas tirarme al suelo en sueños.
No volveré a notar como se vuelve la gente para mirarte.
No volveré a decirte te quiero cuando tienes los auricurales puestos.
No volveré a ver como te echas crema en las manos.
No volveré a conducir por carreteras secundarias durante horas simplemente por que
te apetezca.
No volveré a regalarte una rosa.
No volveré a pintarte una camiseta.
No volveré a escuchar tus sarcasmos sobre lo borracho que voy cuando volvemos a casa.
No volveré a besarte mientras estás dormida.
No volveré a ir a cenar contigo.
No volveré a olvidar mis problemas sólo por estar a tu lado.
No volveré a ir al supermercado a comprarte compresas.
No volveré a sentirme orgulloso de tí.
No volveré a sentirme afortunado por tenerte.
No volveré a dibujar sobre tu piel.
No volveré a notar como se estremece todo tu cuerpo entre mis brazos.
No volveré a ver ese brillo en tus ojos que podría iluminar el planeta durante tres años
seguidos.
No volveré a ver brillar tus ojos como en los momentos que realmente fuiste feliz a mi lado.
No volveré a sentirme así.
No volveré a ser feliz.

   ¿, Sabes lo peor de todo cariño? Claro que lo sabes, lo peor es, que todas y cada una de
esas cosas, jamás volverás a hacerlas conmigo. Cada vez que sonrías será a otro, cada vez
que rías será con otro, cada vez que te abracen será otro, etc, etc, etc...

   Quien venga tras de mí debe ser la mejor persona del mundo,(tú no mereces menos) porque
debería hacer lo que hay en esta lista como mínimo una vez a la semana, por que si yo haciendo
todo esto no he conseguido conquistar tu corazón me merezco que eso sea lo mínimo que le pidas
a quien quiera que ocupe mi lugar. Espero que no me cambies por alguien peor, debe quererte co-
mo yo, pues quizás yo no te merezca pero hasta ahora no sé de nadie que merezca siquiera dirigir-
te la palabra.

   Has sido mi vida, has sido mi mundo y ahora que te has ido, no solo te has llevado mi corazón,
sino que has partido en dos mi vida, has tirado por el suelo el muro que protegía mi corazón, me
has robado el pasado, los sueños, las esperanzas y el futuro.

   Si claro tu dirás que me quedan los recuerdos de los buenos ratos que pasamos juntos. Si quieres
te respondo a eso, cada recuerdo que tengo contigo es algo que jamás volveré a vivir por lo cual
me hace añorarte mil veces más.

   Me preguntabas constantemente si te quería, y yo te contesté siempre lo mismo, no basta con
decirlo, hay que demostrarlo con los actos. Quizás ahora que me ves así te des cuenta de cuanto
te he querido.

   Te largaste y me quedé esperando que volvieras durante diez minutos que se hicieron veinte, luego
treinta... después fué una hora, dos, tres, veinte... y las horas se hicieron dias, los dias se hicieron se-
manas y las semanas se hicieron meses a pesar de eso cada viernes sigo esperando que suene el teléfono
y escuchar al otro lado de la linea tu voz alegre como un cascabel diciéndome que vendrás a la hora de
siempre y que pase a buscarte por la estación. Ni siquiera me gusta salir a depende que horas, por si de
repente decidieras darme una sorpresa y devolverme a la vida.

   No sé que hice o que dejé de hacer, no sé de dónde sacar las fuerzas para vivir, no sé que puedo
hacer, no sé si debo hacer algo, solo sé que me mintieron todos aquellos que me dijeron que si luchas
por algo de corazón al final lo conseguirás.

   Quizás es que te creías infeliz y por eso te voy a contar un cuento para que te ayude en la vida aunque
quizás no sea en esta ocasión.


   Había una vez un gato joven que daba vueltas sin parar intentando
agarrar su propia cola, entonces un gato viejo se acercó a el y le dijo:
- ¿ Que haces pequeño ?
- Intento atrapar mi cola - respondió
- ¿ Y para qué ?
- Verá señor, es que para mí, mi cola, es la felicidad.
Entonces el gato viejo se sonrió, y le dijo al pequeño:
- ¿ No te das cuenta que mientras das vueltas no sigues tu camino ?
- Sí señor - contestó - pero yo quiero mi felicidad.
El gato anciano soltó una carcajada y mirando al joven respondió:
- Todos queremos nuestra felicidad, para mí, mi cola también es la felicidad,
pero con los años he aprendido que por muchas vueltas que dé tras ella no la
atrapo nunca, y la edad me ha enseñado que puedo seguir avanzando y que
siempre que mire hacia atrás veré que la felicidad me sigue vaya a donde vaya.


   Espero cariño que realmente sepas si la felicidad no es algo ke tienes mitificado por que quizás eso que
tú buscas no exista o a lo mejor no supiste ver lo que tuviste.

   Ahora tengo una duda ¿ recuerdas que andaba pintando unas medias ? Pues eso era la última camiseta que
te he pintado ( por cierto no dudes que la mejor hasta el momento ). Y ahora que cojones hago con ella, no es
de mi talla y no me la puedo poner, no se la puedo dar a nadie por que la hice para tí y no te la puedo dar a tí
por que la disfrutaría otro.

   ¿ Que va a ser de mi vida ahora que tus sueños serán mis pesadillas ? Cada vez que sueñes con algo no será
para ambos, cada triunfo que tengas será una derrota para mí.

   ¿ Porque se empeña la gente en decirme que se me pasará con el tiempo ? si yo cada vez estoy peor que antes.
¿ Porque se empeña la gente en decirme que ya encontraré a otra ? como si salir con otra persona fuese lo mismo
que estar con la mujer que quieres ver envejecer, con la que quieres tener hijos o con la que no dudarias en dar
tu vida por ella.

   Te prometí que te amaría siempre, ahora no puedes pedirme que olvide mis sentimientos de la noche a la mañana,
recuerda el momento en que más me querías, y ahora imagina que debes dejar de quererme en ese mismo instante,
cuando sepas como se hace llámame.

   Yo de momento sigo aquí esperando que suene el movil como cada viernes, sigo aquí esperando oir tu voz al otro
lado, sigo aquí esperando volverte a ver, sigo aquí esperando que como mínimo me digas cara a cara que lo nuestro
termino.




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